26/3/12

Lo que no te mata, te vuelve paranoico.

Atrapada en mi propia mente, sin plan de huida, aturdida por la duda y con mis obsesiones como única guía. Esas obsesiones que te envuelven en una espiral y te hacen caer al vacío. La realidad da paso a la ansiedad, cambiando de forma al igual que un contorsionista de circo. Empiezo a darme cuenta de que el peor lugar para perderme es en mi propia cabeza.